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jueves, 11 de septiembre de 2008

El síndrome post vacacional

Ese síndrome que dura todo el año mientras se piensa en las próximas vacaciones y se descansa de las últimas. Ese síndrome que dicen que a los curritos de a pie nos afecta más que a los grandes empresarios, y es verdad ya que ellos tienen libertad para moverse a su antojo.
Para algunos ese Síndrome, es un síndrome vital ya que va completando su existencia con aquellas cosas que lo hacen más personas.
Es el momento de volver a los compases de 3X4, que suena en la soledad del campo, acompañado de un grupo de amigos y a la luz de la candela que acompaña la mayoría de los ensayos, algunas veces con una carnecita dentro para aromatizar las notas que quedan flotando en el aire.
Es el momento de esperar nervioso los domingos que juega el Recre en casa, para coger esa bufanda con solera que Angélica se encarga de vez en cuando de adecentar metiéndola en la lavadora, para que cuando gire con el viento del Nuevo Colombino no se retiren mis compañeros de al lado.
Es el momento de que Paco (el cura, no el alcalde) me llame y me diga que le hace falta que le eche una manita en una gynkana o en cualquier otra actividad con los jóvenes, para dinamizar un poco las actividades que ayudan a formarlos en el tiempo libre.
Es el momento de esperar la llamada del capataz que diga que van a empezar los ensayos, y que vaya buscando la faja, la morcilla y el costal que ya vamos a estar bajo el paso respirando el olor de la madera y escuchando el crujir de las trabajaderas en el andar lento del cristo que descansará sobre nuestros cuellos.
Pero ahora más que nunca es el momento de ponerse uno a estudiar que el futuro le va en ello, hay oposiciones este año y hay que buscar una buena salida profesional.
Por lo tanto, bendito síndrome post vacacional que me hace sentir que estoy más vivo que nunca.

1 comentario:

Esperanza dijo...

Cada día nos inventamos más sindromes para tapar una realidad gigante. Y es que perder el disfrute de las cosas simples, es lo que nos está matando el alma.

Buen post, un saludo.

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